Foto: Laurita Polvorilla

En el mundo aproximadamente solo un 30% de las personas que hacen surf son mujeres

 

La desigualdad de género es un problema que surge una y otra vez. Y no, el surf tampoco se libra de ello. En los últimos años han aparecido figuras que  hacen que se mantenga la esperanza de conseguir igualdad en este terreno. Dos ejemplos muy claros son las campeonas del mundo Kelia Moniz y Stephanie Gilmore, tan buenas (o más) que los mejores surfistas hombres. Ellas demuestran que sí se puede y desde lo más alto del podium animan a las demás para que sigan haciendo lo que más les gusta.

 

 

La sociedad está atascada en una mentalidad paternalista que dice que el surf es peligroso para las niñas. Un punto de vista curioso porque de ser peligroso, lo es de la misma manera para niños que para niñas. El resultado de este pensamiento es que los niños descubren el surf a edades más tempranas que las chicas, lo que da lugar a que lleven muchos años de ventaja. Además, a las mujeres no se les valora igual y tienen que demostrar mucho más que ellos. Margret Rodland no es una profesional de este deporte pero ha pasado los últimos meses recorriendo América en una furgoneta y surfeando en las mejores playas. Le apasiona este deporte pero muchas veces se ve menospreciada. “Siento que algunas veces los chicos no creen que podemos surfear como ellos”, apunta. Aunque parece estar acostumbrada a esta sensación porque, según su valoración, el surf “es como el mundo normal, como el día a día”.

 


 

"Hace más de 50 años que hay campeonas del mundo de surf"


 

Jonathan Garrigós, entrenador en la Escola Catalana de Surf, en Castelldefels (Barcelona), explica que “desde hace más de 50 años hay campeonas del mundo, eso quiere decir que la mujer ya hace años que está integrada dentro del circuito deportivo”. Lo que pasa, añade Jonathan, “es que es ahora, con toda la difusión que ha tenido, que las chicas se apuntan más”. Gracias a que siguen naciendo nuevos referentes femeninos, las mujeres ahora practican más surf. Sin embargo no hay que olvidar que, como dice el surfista mexicano Kalle Carranza, “no es un 50/50 todavía, estamos lejos de eso”.

El camino hasta lograr una igualdad real entre hombres y mujeres es, según parece, largo y complicado. El surf es un reflejo más de la sociedad en la que vivimos, en la que las mujeres muchas veces están peor valoradas por el hecho de ser mujeres. Todavía queda mucho por conseguir, pero es un paso muy importante el hecho de que empiece a haber referentes femeninas en este deporte.

 

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