Foto: Laurita Polvorilla

La región mexicana más surfera fue antiguamente un pueblo pesquero que cambió por completo en los años 90

Es primera hora de la mañana y Sayulita se despierta tabla en mano y remando mar adentro. Sus habitantes viven para cabalgar olas. Te paras, les observas y entiendes por qué los surfistas que llegan aquí se quedan, en muchas ocasiones, para siempre. Además de sus paradisíacas playas y su oleaje constante, Sayulita tiene también matrícula de honor en  gastronomía, clima, seguridad y belleza. Su cultura es muy rica, puesto que conviven personas de diferentes nacionalidades y etnias, como por ejemplo los Huicholes. Representa el ideal de calidad de vida con el que muchos podrían soñar. Sus gentes, al igual que la temperatura, son cálidas y agradables y destacan por la conciencia y el cuidado del medio ambiente.

 

 

Este pintoresco pueblo de la costa del Pacífico mexicano es el ejemplo más claro del impacto que produce la cultura del surf en las costas de los mares bravos, porque como suelen decir: “se llamará Pacífico, pero sus aguas son las más peligrosas”. Bien sabe de esto Kalle Carranza, un veterano surfista local que lleva dedicándose a este deporte toda su vida y asegura que “lo más difícil es aprender a leer el mar. Tienes que aprender cuándo llega una ola y cómo va a reventar.“

 


 

"En el año 95 llegaron los primeros turistas surferos, antes era un pueblo tranquilo y muy normal"


 

El crecimiento en las últimas dos décadas es espectacular, pues como asegura Carranza "en el año 95 llegaron los primeros turistas surferos. Antes de eso era un pueblo pesquero, tranquilo, muy normal”. Sin embargo, no  todo el mundo está conforme con los efectos de la industria del surf. No hace tantos años que Sayulita fue ese pequeño pueblo pesquero con pocas casitas habitadas por pescadores, pero desde el boom del surfing fue creciendo hasta el día de hoy. Ahora, los surfers extranjeros han invadido la mayor parte del espacio para construir enormes casas y villas, deforestando parte del territorio. Se pueden encontrar lujosos hoteles rompiendo los paisajes selváticos y siguen construyendo cada día más. Todo ello ha provocado una enorme subida en los precios de los alquileres y de todos los productos, lo que conlleva que buena parte de la población nativa tenga importantes dificultades para cubrir sus gastos.

Las nuevas generaciones de surfistas de esta pequeña localidad mexicana se enfrentan ahora al reto de aprender a frenar las consecuencias negativas de este fenómeno, porque el futuro de Sayulita depende del surf.

Facebook
Google+
Twitter
LinkedIn

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe gratis en tu correo la revista del mes y las últimas novedades.

La información aportada es para uso exclusivo de la Revista La Galería. Pasará por la plataforma MailChimp, pero en ningún caso será de uso público. Tus datos irán a un archivo privado y solo se utilizarán para el envío de la información que nos solicites. Recuerda que si eres menor de 14 años no puedes enviarnos ningún dato sin consentimiento, tiene que ser tu adulto/a responsable quien se encargue de ello.

Deja un comentario

Menú de cierre